¿Cuál es la mejor dieta?

Eleazar Lara-Pantin, MD, MSc. *

Es lamentable ver cómo se sigue planteando ante la población la discusión acerca de cuál es la mejor dieta. Una combinación de falta de conocimientos sobre el tema e intereses comerciales determina que la búsqueda de respuestas a esa pregunta siga enfocada en la absurda comparación entre las dietas bajas en carbohidratos y las bajas en grasa, para llegar siempre a la misma conclusión: todas sirven para bajar de peso.

En esta conclusión está uno de los elementos centrales del problema, en la simple búsqueda de una manera de perder unos cuantos kilos, cuando en realidad lo que debemos ofrecer quienes nos ocupamos de educar a la población sobre este tema, es la mejor forma de bajar de peso sin hacerse daño y evitando que la situación se agrave después de cada intento, al rebotar una y otra vez al peso que se tenía o, peor aún, a un peso mayor al previo al tratamiento.

Es cierto, todas las dietas sirven de alguna manera para hacernos perder algo de la gordura que tanto nos molesta, pero la mayoría de las personas que las han seguido han vivido la triste experiencia de ver como, al abandonar la dieta que habían escogido, sea cual fuere, siempre regresan a una situación que, en el cien por ciento de los casos, es peor que la que vivían antes de hacer la primera de sus dietas, porque a los kilos recuperados le agregan, después de cada nuevo intento, la inevitable acumulación de frustraciones que hace tanto daño.

En el caso mencionado de las dietas bajas en carbohidratos o bajas en grasas, se trata de darle un tono científico a la discusión al plantearla en términos de un posible riesgo a aumentar o bajar los niveles de grasas en la sangre, y más específicamente de colesterol. Pero, en realidad, el centro del problema está en lo inconveniente para la salud que es eliminar o disminuir nutrientes demasiado importantes para el cumplimiento de las complejas funciones que realizan los millones de células de nuestro cuerpo. Así como es inconveniente comer demasiados carbohidratos o grasas, no es recomendable restringir exageradamente el consumo de estos nutrientes, más aún teniendo en cuenta que no hay ninguna justificación real para hacerlo.

Esta más que demostrado que la mejor dieta, tanto para bajar de peso como para conservar nuestra salud, es la que aporta cantidades adecuadas de todos los nutrientes a través de una variada selección de los alimentos que comemos, de su preparación siguiendo métodos de cocción que sean saludables, y de su consumo en cantidades moderadas. Comer de esta manera y mantenernos activos es, sin lugar a dudas, lo mejor  que podemos hacer para lograr el peso que deseamos, evitando, al mismo tiempo, los riesgos a sufrir enfermedades.  

Quizás una de las ventajas más evidente de hacer las cosas de esta manera está en el hecho de que, a diferencia de las dietas tradicionales, de las bajas en carbohidratos y las bajas en grasas, al comer equilibradamente y sin excesos no hay necesidad de abandonar la dieta por cansancio, porque en realidad no se  está haciendo ninguna dieta, lo cual hace posible mantener las metas alcanzadas, sin rebotes y sin frustraciones.

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*Especialista en Nutrición.  Jefe de Consultores de Health & Nutrition Consultants. elarap@healthnc.us, www.healthnc.us

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